Autopsias
 
LA LIBRERA DE NEGRA Y CRIMINAL
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PUBLICADO EN: NEGRA Y CRIMINAL
HACE REFERENCIA A: ROJA & NEGRA
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Sigo en el limbo. Día 52.

Pidiéndole prestada la frase a Raymond Chandler: “si te gusta una novela, no quieras conocer al autor” y trasladándola a otro ámbito del libro: “si te gusta una colección, no quieras conocer a su director”, pienso que prefiero no conocer a Rodrigo Fresán.

Si algo no se puede negar a la colección que esta creando, la Roja y Negra, es que es ecléctica y no parece seguir modas. Me esta dando a conocer buenos y raros autores a los que me gustará seguirles la pista.

Cuando llegó a la librería El poder del perro con sus 718 páginas (solo Larsson se había atrevido a algo así) pasó primero por mis manos (hacer las fichas de los libros me otorga este privilegio). En la contraportada Sinaloa, México…

México y yo tenemos una muy antigua relación que me motivó a llevármelo a casa. El libro pasó rápidamente la prueba de las veinte páginas que dedico a darle el sí o el no a un libro (otro privilegio de librera) y quedé enganchada todo el fin de semana con su lectura, exigiéndole a Paco que lo leyera inmediatamente para poderlo comentar con él. Quienes lo hayan leído sabrán de qué les hablo.

Pero hoy no pensaba hablarles de El poder del perro.

Sí puedo decir que gracias a la lectura de este me acerqué a otro libro de la colección (creo que el primero): Delitos a largo plazo de Jake Arnott. Totalmente diferente pero también me gustó. Los hombres de paja de Michael Marshall, mucho mejor de lo que promete la sinopsis, etc. Así uno tras otro han ido siendo devorados los libros de la Roja y Negra.

Pero lo que les iba a contar no era esto – puros preliminares ya que en el limbo se tiene mucho tiempo-, les iba a contar que acabo de terminar el último libro de esta colección: Ojos violeta de Stephen Woodworth.

Creo que nunca hubiese leído este libro si no estuviera en la colección de Fresán. Así son las cosas. Para eso sirven las colecciones.

Los fantasmas, las historias sobrenaturales y la novela negra no son mezclas de mi agrado. Pero comencé mis veinte páginas de rigor y me quedé con ganas de saber que le pasaría a Natalie Linsdstrom de ojos violeta y a su anomalía genética. No sólo suya sino de un pequeño porcentaje de personas que al nacer han sido dotados, sin haberlo pedido, con unos ojos violeta (que ocultan con lentillas de colores) y el poder de invocar a los muertos.

Francamente me he divertido con esta novela que me ha reconciliado con las horribles horas pasadas aprendiendo las tablas de multiplicar: uno por uno es uno…, el abecedario, o repitiendo en antiguos rosarios, padrenuestros y avemarías. Resulta que sin yo saberlo todas estas monsergas repetidas hasta la saciedad pueden ser mantras. Unos mantras parecidos a los que utilizan los violetas para impedir que los fantasmas de los muertos invadan su mente y su cuerpo.

Ante la orfandad en la que nos ha dejado Lisbeth Salander, salvando las distancias, no esta mal seguirle la pista a esta violeta, a Natalie Linsdstrom, lectora de Jane Austen y de Emily Brontë, que tiene la cabeza rapada y una constelación de puntitos azulados en el cuero cabelludo que corresponden a los veinte puntos de contacto que le han sido tatuados para conectarle unos electrodos cuando el Estado necesita utilizarla.

Yo se la pienso seguir.

Espero salir pronto del limbo, pero les aseguro que un limbo lleno de buenas lecturas es menos limbo.

La librera de Negra y Criminal, 26 de octubre de 2009.

 
SERGIO VILA-SANJUÁN
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PUBLICADO EN: LA VANGUARDIA
HACE REFERENCIA A: EL PODER DEL PERRO
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Cuando algún conocido me pregunta, ¿después de Larsson qué?, durante cierto tiempo no he sabido muy bien qué recomendar, pues aunque hay muchos y muy buenos autores de género no es fácil encontrar entre ellos la tan adictiva intensidad larssoniana. Ha sido mi amigo el pediatra Juan Marí, hombre atento a las novedades, quien llamó mi atención sobre El poder del perro. Y volví a encontrar un page-turner. Este Padrino del narcotráfico, que analiza aquí Lilian Neuman, es otra obra que no da respiri, una saga que cruza tramas delictivas con treinta años de historia mexicana. Sin llegar a las cimas del sueco constituye un buen sustituto para quien tras leerle tiene mono de narrativas trepidantes. Así que ya lo saben: después de Larsson, lean a Winslow. Antes de que se convierta en un best seller.

 
LOLITA BOSCH
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PUBLICADO EN: EL PAÍS
HACE REFERENCIA A: EL PODER DEL PERRO
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«…el nuevo El poder del perro, de Don Winslow (Mondadori, 2008), que ya lleva dos ediciones en apenas cuatro meses. Un libro trepidante y adictivo, que narra la historia del narcotráfico mexicano empleando con maestría un truco literario: contar lo que pasa en muchos años como si pasara en pocos y lo que les ocurre a muchas personas como si les pasara a dos hermanos que están claramente inspirados en Ramón y Benjamín Arellano Félix. No lo podrán soltar.»

 
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PUBLICADO EN: EL PERIÓDICO
HACE REFERENCIA A: DELITOS A LARGO PLAZO
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«Delitos a largo plazo retrata con precisión el mundo del hampa en los swinging sixties londineses y tiene como modelo a los brutales pero glamurosos gemelos Kray –The Kinks y el Morrissey de The Smiths les dedicaron canciones–. El autor admite la deuda con los maléficos hermanos pero los desmarca de su protagonista, el gánster Harry Stark.»

 
JOSÉ A. MUÑOZ
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PUBLICADO EN: REVISTA DE LETRAS
HACE REFERENCIA A: DELITOS A LARGO PLAZO
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«Una de las virtudes de este “novelón” es la de ofrecer un retrato veraz de la época, haciendo uso de todas las herramientas para ubicar al lector (desde la música, el cine, el vestuario -importantísimo en todo momento- o la decoración de los locales en los que se mueve el elenco de personajes). La decadencia de los ‘60 tuvo su punto álgido en el momento en que la prostitución y, sobre todo, la pornografía, se convierten en el negocio fácil donde llegan a coincidir todas las clases sociales, como promotores o como víctimas. Ese mundo de baja estofa también está presente en la novela, contrastando con el glamour, el savoir faire y la sofisticación de los ambientes de moda que también acogen a los protagonistas de una de las mejores obras de género. El humor, la fina ironía, la sutileza y, a la vez, brutalidad que hábilmente maneja Arnott, le hace estar en la línea de los mejores autores de novela negra, más cercano a clásicos como Hammett o Chandler que a sus contemporáneos.»

 
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PUBLICADO EN: THE THRILLING DETECTIVE
HACE REFERENCIA A: EL EXPEDIENTE ARCHER
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«Keneth Millar, bajo el nombre de Ross Macdonald, forma el tercer vértice de lo que hoy consideramos la Santísima Trinidad de la novela negra de detectives, siendo los otros dos, evidentemente, Dashiell Hammet y Raymond Chandler.»

 
 

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