
Muchos han sido los escritores, periodistas, cineastas, que han querido acercarse a algunos de los mayores sociópatas y asesinos en serie de la historia. Mentes criminales, a menudo deformadas por una retahíla de síntomas familiares y sociales que han sacado a relucir la parte más tenebrosa del ser humano. Crímenes totalmente atroces con protagonistas absolutamente alienados de la realidad que les rodea.
Cuál es el móvil de los crímenes que hay tras algunas de las novelas más emblemáticas de la novela policial suele ser el motivo, el argumento mismo, el leitmotiv de la trama. Desde lo más usual a lo más sorprendente, lo que finalmente busca el detective, con el lector, es el motivo por el cuál la atrocidad fue perpetrada. Es así como, al fin y al cabo, la novela negra se fija en ese crimen, en el quién fue, cómo lo llevó a cabo; y el detective va en busca del criminal y lo atrapa (o no). Sucede que, visto lo visto, y aceptando que lo clásico nunca muere, puede que haya argumentos de novela policial que vayan más allá de esta estructura, en realidad. Esto es lo que podríamos asegurar en según qué novelas de nuestra colección.
Muerte y vida de Bobby Z, de Don Winslow: un bosquejo de la dignidad humana; la tetralogía violeta de Stephen Woodworth: una reflexión alrededor de la vinculación entre los vivos y los muertos; Presagios de Fossum: un siniestro relato que esconde la reflexión sociológica correspondiente, como un retrato de las miserias del bienestar de los países nórdicos; los detectives privados de Esta noche digo adiós de Koryta: una buddy novel, si se nos permite – como los buddy films que en su momento triunfaban en Hollywood- que cuestiona, es así, algunos de los tópicos de esta tendencia novelesca; Sospechosos, de David Thomson: un homenaje al noir cinematográfico, en el que finalmente el crimen parece ser algo que se encuentra definitivamente fuera de campo; La química de la muerte, de Simon Beckett: canto a la segundas oportunidades…
He aquí, pues, un escaparate veraniego: en él permanece latente el móvil del crimen, pero viene, además, adecentado con capacidad de innovación. Buen verano. Y muy buenas lecturas.
Violeta no es una trilogía, son cuatro libros.
Cuándo se van a publicar los dos restantes? O no los vamos a ver nunca? Hace mucho tiempo que los estoy esperando.
Gracias










