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Antihéroes, mujeres fatales, taciturnos suicidas en potencia, sempiternos perdedores siempre con alguna buena mala intención en ristre, luchadores contra la nada, soñadores impenitentes, adustos y seductores fracasados con quijotescas planes para volverse ricos, arruinados por un motivo u otro desde que lo planean… “Fantasear sobre la continuación de la historia”, ése era uno de los objetivos de David Thomson cuando escribió Sospechosos, publicado en 1985 en Estados Unidos, hoy por hoy descatalogado y por primera vez publicado para el lector hispanohablante y leyente.

Un narrador entrelaza las historias -ficción o realidad nunca estuvieron tan harmoniosamente mezcladas- de varios personajes de las películas de género negro -oscurísimo por momentos, estableciendo relaciones entre ellos y con varios nexos de unión que el lector irá desentrañando. Vemos desfilar a la Lauren Bacall de El sueño eterno de Howard Hawks / Raymond Chandler, al Humphrey Bogart de Casablanca, a Norma Desmond en El crepúsculo de los dioses, Ava Gardner y Burt Lancaster en los Forajidos de Robert Siodmak, varios personajes de la filmografía hitchcockiana, Jack Nicholson / Jack Torrance en el delirio de Kubrick El resplandor… y un largo etcétera (hasta 56 películas aparecen en lúcido claroscuro) que es mejor ir descubriendo mientras uno asiste atónito a tal crepúsculo novelado.

Historias de fatalidad y existencialismo, penumbras iluminadas por la prosa audaz de Thomson. Bertrand Tavernier se sustrajo a la generosa confusión constante entre realidad y ficción; Martin Scorsese pidió a Thomson la posibilidad de llevarla al cine; el prestigioso Greil Marcus la reseñó con halagos. Aquí está, por fin, la verdadera gran novela americana. Entre destilerías clandestinas e historias de amor imposibles se escribió y filmó la historia de Estados Unidos ella solita, y aquí la reporta David Thomson en este artefacto en forma de novela. La gran novela americana y la gran película americana. En un solo libro. Tomen asiento en su butaca, ábranlo y disfruten de los claroscuros de cada plano. Quizás hasta acaben sintiéndose también un poco sospechosos…

“El cine negro no es una pesadilla aislada dirigida a unos cuantos entendidos. Es la posibilidad general de que el sueño  americano, así como el imperio e incluso el estilo de vida americanos, se derrumben.” David Thomson en enjundioso epílogo para la nueva edición. 

 
 
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