
Podríamos confeccionar una entrada en este blog sobre la obra de Jake Arnott tan sólo a partir de vídeos del youtube, de referencias, de canciones, de personajes enmascarados -o no. A lo largo de sus tres novelas. Delitos a lrgo plazo (The Long Firm), Canciones de sangre (He Kills Coppers), Crímenes de película (truecrime) (de próxima aparicion en la colección rojaynegra), Arnott recrea la sociedad nocturna, sobre todo, del Londres en el que se codean los bajos fondos con los aristócratas y las celebridades. Banda sonora para sus dos primeras novelas de la trilogía:
http://www.youtube.com/watch?v=icr71H1nb3Q – Ethel Merman, There’s no business like show business.
http://www.youtube.com/watch?v=LRjlZ8x2uQM – C’mon eveyrbody, de Eddie Cochran
http://www.youtube.com/watch?v=eGhxayGDa5Q – Telstar, el single creado por el mítico Joe Meek, interpretado por The Tornados. Una psicodélica y cósmica melodía, siniestra simfonía instrumental, algo evangélico y urbano, una melodía casi tribal.
En las novelas de Jake Arnott hay algo de manifiestamente cinematográfico: en ellas se cruzan las sorpresas argumentales de David Mamet, una cierta estrucutra con efecto Rashomon, en la que, como en el Pulp Fiction de Quentin Tarantino, uno conoce a los personajes a través de testigos variopintos -como ocurre con el peculiarísimo gángster Harry Starks en Delitos a largo plazo- y la frenética accion de las películas de Guy Ritchie, Snatch, o Rock’n'rolla.
Arnott ha venido con estampas musicales y ecos de celuloide. Y ha venido para quedarse.










